Volar del nido para mejorar tu salud mental. Un acercamiento a la necesidad de irse de casa.
- quieroescapardecas
- 10 dic 2022
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 13 dic 2022
Todos somos conscientes de cómo la salud mental es tan importante como la física es por esto que en nuestra búsqueda de testimonios de jóvenes que han tenido que emanciparse y salir del hogar familiar encontramos puntos en común en como esta convivencia con los padres y/o familiares que residen en la misma unidad han hecho que la salud de estos empeore.

“Estuve toda mi adolescencia desde el día en que descubrí que tal vez no encajaba tanto con los ideales y la vida que mi familia esperaba de mí, deseando que llegara el momento en el que fuera capaz de escapar del contexto religioso en el que me había criado” (Anónimo)
En una sociedad donde lo común y típico es residir en un buen entorno familiar hasta que uno sea capaz de mantenerse a sí mismo, no hay cabida para las familias desestructuradas o para aquellas personas que persiguen metas diferentes a las costumbres o ideas de su familia, es por esto, que la salida del hogar garantiza no solo el desarrollo individual de la persona sino también, en muchas ocasiones, un punto de inflexión en la relación familiar.
“Buscamos independizarnos por un millón de razones, puede ser para buscar nuestra libertad y crecimiento personal, para perseguir nuestros objetivos vitales en otro lugar, para huir de un ambiente familiar nocivo o simplemente buscando ser capaces de sostener nuestra propia vida, evitando la dependencia que desarrollamos hacia nuestros padres.” (Anónimo)
“Siento que desde que me alejé, alrededor del mes de marzo de este año, he podido crecer de manera exponencial a nivel personal, lo cual me ha permitido entrar en sintonía conmigo misma y, por ende, ser más feliz” (Anónimo)
Actualmente existe un recelo en cuanto a la idea de familia, donde esta se percibe desde una perspectiva heteronormativa y es entonces cuando se rompe qué surgen dudas y rechazos hacia la persona que se sale de la unidad, convirtiéndose así en la “oveja negra”. Si entendemos que la emancipación dentro de una familia tanto normativa como no normativa es un proceso de aprendizaje y de evolución, muchas de las dudas que los jóvenes generan la primera vez que se plantean salir del nido desaparecerían.
“El proceso de emancipación no debería percibirse como un mérito por esfuerzo, sino como un recorrido que alimenta el crecimiento personal de cada individuo. No somos quienes para juzgar el momento en el que una persona decide dar el paso hacia la autonomía, porque cada experiencia es distinta y carga su propio contexto detrás.” (Anónima)




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